Gotas de vida en un océano de muerte
El médico tinerfeño Miguel Bethencourt relata lo que fue para él la experiencia más dura de su vida
MIGUEL ASISTIÓ, ENTRE OTROS, A PERSONAS CON GRAVES QUEMADURAS. / M. B.
José Luis Cámara
Santa Cruz de Tenerife
DIARIO DE AVISOS
Después de tres años trabajando en una UCI móvil y un helicóptero de Emergencias en Barcelona, el médico tinerfeño Rafael Bethencourt pensó que, en lo que a urgencias sanitarias se refiere, poco podía sorprenderle ya. Nada más lejos de la realidad. Su reciente paso por Haití le demostró que aún podía vivir experiencias mucho más terribles, como los cientos de historias de dolor y desesperación que dejó el terremoto que azotó el país caribeño el pasado 12 de enero.
Rafael partió hacia Puerto Príncipe apenas dos días después de la tragedia, junto al resto del contingente asistencial desplegado por la Agencia Española de Cooperación. Durante más de una semana, trabajó en el Hospital Universitario de la Paz de Puerto Príncipe, situado en una de las zonas más pobres y afectadas por el seísmo. A pesar de acumular más de siete años como profesional médico, y de haber realizado colaboraciones en países como Mauritania y Cuba, el facultativo canario confiesa que ésta fue la "experiencia más dura de toda mi vida".
-