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lunes, 22 de febrero de 2010

Un millón de personas sin techo en Haití



A pesar del hecho de que más de un millón de personas permanecen sin techo en Haití un mes después del terremoto, el embajador de los EEUU en Haití, Ken Merten, es citado en una nota de prensa del 12 de febrero del Departamento de Estado diciendo: “en términos de entrega de la ayuda humanitaria… francamente, está yendo muy bien, y creo que será algo que la gente podrá mirar atrás en el futuro como un modelo de cómo hemos sido capaces de afrontar esto nosotros mismos como donantes en el terreno y respondiendo a un terremoto”.

domingo, 21 de febrero de 2010

HAITÍ: El fracaso de la asistencia - Parte 2


Por William Fisher
Sólo una estatua quedó en 
pie en una de las calles más devastadas por el terremoto en Puerto 
Príncipe / Crédito:UN Photo/Marco Dormino
Sólo una estatua quedó en pie en una de las calles más devastadas por el terremoto en Puerto Príncipe

Crédito: UN Photo/Marco Dormino
NUEVA YORK, feb (IPS) - Es improbable que las personas enfermas, heridas y sin vivienda de Puerto Príncipe se ilusionen con el pequeño ejército de expertos en desarrollo y empresas de construcción que está por desembarcar en Haití tras el terremoto de enero.
¿El motivo? No es la primera vez que ven cómo la ayuda llega y pasa de largo.

A través de su historia, el país más pobre del hemisferio occidental ha visto aparecer --y desaparecer-- miles de millones de dólares de la asistencia externa. Sus habitantes fueron testigos presenciales de la interrupción de programas de ayuda, en gran medida cargada con la ideología política de turno en Estados Unidos.

HAITÍ: La ayuda que nunca llegó – Parte 1

Por William Fisher NUEVA YORK, feb (IPS) - En Haití, un mes después del devastador terremoto, muchas personas siguen muriendo por diversas causas, incluso por papeleo: caen en las grietas de una aún descoordinada ayuda humanitaria.

Los médicos que trabajan en ese país caribeño las llaman "muertes estúpidas" porque son evitables.

En medio del caos y el sufrimiento que inevitablemente acompaña a todos los desastres naturales, hay personas que comienzan a pensar en el futuro de Haití. Y el punto de partida es no repetir el pasado.

Expertos en desarrollo intentan borrar la mancha en la historia de la ayuda internacional a Haití, acabar con una era de devastadora politización y comenzar a pensar en una vía por fuera del paradigma convencional de desarrollo.

sábado, 13 de febrero de 2010

Un portaaviones llamado Haití

Raúl Zibechi
La reacción de Estados Unidos de militarizar la parte haitiana de la isla luego del devastador terremoto del 12 de enero, debería enmarcarse dentro del contexto generado a raíz de la crisis financiera y económica y el ascenso de Barack Obama a la presidencia. Las tendencias de fondo ya estaban presentes pero la crisis las ha acelerado de modo que han ganado visibilidad. Se trata de la primera intervención de envergadura de la IV Flota, restablecida poco tiempo atrás.
Con la crisis haitiana, la militarización de la relaciones entre Estados Unidos y América Latina avanza un paso más, como parte de la militarización de toda la política exterior de Washington. De ese modo, la superpotencia en declive intenta retardar el proceso que la convertirá en una potencia entre otras seis o siete en el mundo. La intervención es tan desembozada, que el periódico oficialista chino Diario del Pueblo (21 de enero) se pregunta si Estados Unidos pretende incorporar a Haití como un estado más de la unión.

Haití: tragedia y desesperación



1. Una historia de saqueo y ruina
Ha tenido que ocurrir un sismo (más de 270.000 víctimas) para situar a Haití en el mapa. Pocas personas conocen la trayectoria cruel y saqueadora que ha arrasado a este pequeño país caribeño en los últimos doscientos años, desde el levantamiento y triunfo de los esclavos (en 1804) contra la política colonial francesa hasta comienzos del siglo XXI.
España cedió a Francia en 1697 la parte Occidental de la Española (Haití) y la convirtió en una colonia rica (“la Perla de las Antillas”) que producía el 60% del café y el 40% del azúcar que se consumía en toda Europa. Además de tabaco, algodón y frutas tropicales, gracias a la sobreexplotación de los 800.000 esclavos negros traídos de África.

Ayudas humanitarias y soluciones políticas


13.02.2010 - JOSÉ ANTONIO PÉREZ TAPIAS - diputado por el psoe.Es un deber moral socorrer a quien lo necesita. Tal principio de la "ética del buen samaritano" tiene su correlato, más allá de conductas individuales, en comportamientos colectivos que también reclaman medidas políticas. En tales casos, el tránsito de lo humanitario a lo político necesita claves añadidas, tanto del mismo ámbito político como del campo jurídico. No es suficiente la sola buena voluntad y aparecen otro tipo de requisitos. A ellos, llevando las cosas a cierto extremo -a veces los hechos conducen a él-, apunta una paradójica y chocante afirmación de Raskólnikov, el atormentado personaje de Dostoievski en Crimen y castigo: "Para socorrer al prójimo es preciso empezar por tener derecho a hacerlo". En las relaciones entre lo humanitario y lo político, que no siempre son las adecuadas, máxime mediando otros intereses, si la moral debe aguijonear al derecho, también el derecho ha de venir en ayuda de la moral. Algunas situaciones dan motivos para profundizar en la cuestión.


martes, 19 de enero de 2010

Ahorrémonos el bochorno [EL PAÍS, BLOG "DE ALFILER A ELEFANTE"]

19 enero, 2010 - Lluís Bassets
Ahorrémonos el bochorno
Lo primero es restablecer el orden. Evitar el saqueo y el crimen, proteger a los más desvalidos de los 3.000 delincuentes que el terremoto liberó de la cárcel y de los muchos hambrientos y sedientos que los instintos de supervivencia pueden convertir en lobos. La vida debe regresar a la mínima normalidad que permita repartir alimentos y agua, organizar los campamentos para quienes se han quedado sin casa, asistir a los enfermos y heridos y terminar de enterrar a los muertos. La jerarquía de tareas es tan evidente que da vergüenza pensar en quienes la invierten por pruritos nacionales, celos, protagonismo, o lo que es peor, por antiamericanismo espontáneo. Haití necesita urgentemente que se imponga el orden y esto sólo puede hacerlo un ejército de una superpotencia vecina y con estrechos lazos con su población como es Estados Unidos.
Las catástrofes suelen proporcionar una buena medida de la calidad política y moral de los dirigentes y de los países donde se producen, así como de sus vecinos. Así sucedió con George W. Bush respecto al Katrina. El terremoto de Haití ha demostrado que la fibra de los políticos norteamericanos está mucho más tensa y viva en esta ocasión, incluyendo al propio antecesor de Obama. No hemos tenido nada de una gravedad equivalente en España que nos permita realizar la simulación en nuestra imaginación, pero casi por definición es imposible pensar que Felipe González y José María Aznar acudan a La Moncloa para hacerse una foto con José Luis Rodríguez Zapatero, para hacer un llamamiento a recoger fondos, y que luego firmen un artículo conjunto en el principal periódico y abran un site de Internet, gonzalezaznar.org debería llamarse, como lo han hecho Bill Clinton y George W. Bush con Obama, en el New York Times y en la red bajo el nombre clintonbushhaitifund.org.

Pero regresemos a la cuestión inicial. La Unión Europea, primera potencia mundial en cooperación y ayuda humanitaria, no debe gastar ni un segundo de tiempo ni un gramo de sus energías en criticar o recelar del papel que está jugando el ejército norteamericano en la recuperación del orden en Haití. Debería considerarse una vergüenza y una indignidad cualquier acto de protagonismo personal o de reivindicación de un papel nacional en esta materia. España, que tiene la presidencia de turno de la UE, lo ha hecho muy bien hasta ahora, sin codazos fuera de lugar pero tampoco inhibiciones. El ministro de Exteriores francés, Bernard Kouchner, ha demostrado la mayor sensatez sobre todo esto, aunque la verdad es que no sé yo muy bien si Sarkozy sabrá refrenarse. Ahorrémonos, por favor, el bochorno de esas protestas diplomáticas y declaraciones que denuncian la ocupación y la contraponen con la ayuda humanitaria. La primera ayuda humanitaria es proporcionar tranquilidad y orden a los damnificados y esto es lo que está haciendo ejemplarmente la América de Obama.

(Enlaces con el artículo de Bush y Clinton y con su site en internet para recoger fondos).