PUERTO PRÍNCIPE — Nueve meses después del sismo que azotó a Haití, las 125.000 familias que perdieron sus hogares y fueron desplazadas a los campamentos improvisados de Puerto Príncipe no encuentran que su situación haya mejorado y ya ni siquiera tienen "esperanza en el futuro".
"No veo cambios, no hay evolución", lamentó Irène Pierre, una joven de 23 años que desde el 13 de enero vive junto a su marido y sus dos hijos en siete metros cuadrados. Su espacio está protegido con tablas de madera, lonas impermeables y chapas.
El campo de Solidaridad se creó en un barrio con el mismo nombre ubicado al norte de la capital haitiana, devastada por un sismo que dejó al menos 250.000 muertos y más 1,3 millones de personas sin hogar.